Definición de target

Cómo acercar tu marca al target que buscas

Cualquier persona familiarizada con el marketing sabe que definir un target y dirigir nuestras campañas en la dirección correcta resulta simplemente indispensable. El target es la diana, y cada una de nuestras acciones de promoción digital es una flecha. Si no sabemos dónde está el blanco, unos tiros irán al cielo, otros a la pared y otros a los árboles. Difícilmente acertaremos alguno, y como consecuencia habremos desperdiciado todas o casi todas nuestras oportunidades.

En Internet hay millones y millones de personas. Lo que tú ofreces no les interesa a todas, ni a la mayor parte, sino, probablemente, a una mínima fracción de la masa. A ese grupo de personas que pueden desear lo que tú vendes le llamamos target. Y a ellas debes dirigirte.

Imagina a tus clientes con pelos y señales

Definir el target de tu negocio requiere un trabajo serio. Necesitas hacer un retrato robot de tu cliente ideal respondiendo a unas cuantas preguntas: cuál es su sexo, su edad aproximada, su nivel económico, su lugar de residencia, sus estudios, su situación familiar… Y también has de tener en cuenta detalles más concretos, como su grado de conocimiento del producto o servicio que ofrece tu marca: ¿Te diriges a personas que ya saben del tema o a un público que lo desconoce casi por completo?

Cuanto más específico sea el perfil de nuestro comprador ideal, menos probabilidades tendremos de fallar el tiro. Dicho de otro modo: el primer paso para encontrar algo es conocer exactamente qué aspecto tiene.

Otra ayuda esencial para llegar a tu target es estudiar las palabras clave que esas personas están empleando en sus búsquedas. No te limites a las más cercanas a tu producto; también te resultarán útiles las keywords que tienen una relación menos evidente.

¿Dónde están? ¿Cómo los busco?

Si ya has definido el target de tu marca, es hora de ir de pesca. Ya sabemos qué clase de pez buscamos, pero también necesitamos saber dónde y cómo encontrarlo. Y las redes sociales nos proporcionan una ayuda incomparable: una verdadera montaña de datos de usuarios que podemos y debemos utilizar para segmentar a nuestro público objetivo.

Conviene recordar, en cualquier caso, que nuestra actividad de promoción online funcionará mucho mejor si adoptamos la filosofía del inbound marketing. Es decir, que se trata menos de ir a agarrar al cliente por el cuello (como hacía la publicidad tradicional), y más de preparar el camino para que, si le interesa lo que hacemos, llegue a nosotros por sus propios medios.

Tendremos, entonces, que dejarnos ver en los lugares adecuados, etiquetar correctamente nuestros contenidos y manejar cuidadosamente los recursos de los que disponemos. Veamos algunas de las claves para lograrlo.

En algún lugar de Instagram…

Probablemente ya sabes que Instagram es una plataforma social con un público joven. Y es también el reino de la imagen, así que esas características han de definir el lenguaje que vayas a utilizar para captar a tus clientes potenciales. Por otro lado, es importante que muestres en el perfil la ubicación y los datos de tu empresa para que los posibles interesados no tengan que buscarlos.

Haz un seguimiento estricto de tus hashtags, y aprovéchalos en las publicaciones para atraer a quienes realicen búsquedas sobre tu sector. Recuerda que ser demasiado genérico no te servirá para mucho, así que debes buscar la concreción y la variedad, manteniendo criterios uniformes a la hora de etiquetar el contenido. Tampoco emplees lenguaje muy técnico si el público al que te diriges no lo suele manejar.

A los usuarios de Instagram les encanta compartir sus fotos, y puedes sacar partido de esa tendencia creando algún juego o concurso relacionado con tu producto o servicio.

Por supuesto, debes cuidar hasta el extremo la estética y buscar algún rasgo visual distintivo: cuando un usuario de esta red realiza una búsqueda temática, casi siempre hace clic en el contenido que más le atrae visualmente. En ese escaso segundo puedes ganar un visitante interesado en tu producto.

Y ahora que has conseguido visitantes, ¡no los pierdas! Mímalos, respóndeles siempre y evita las contestaciones lacónicas o rutinarias. No olvides que a las redes sociales se entra para pasarlo bien y que en ellas hay que dosificar el tono comercial.

Facebook y sus mil recursos

Facebook Ads te permite segmentar tus campañas hasta el infinito, o casi. Puedes seleccionar a los destinatarios de tus acciones según edad, sexo, intereses o localización, y concretar al detalle la dirección de tus mensajes. Pero no olvides que el lenguaje y el contenido que emplees deben encajar como un guante en esos perfiles a los que te diriges: si a las personas de sesenta años les hablas como a adolescentes aficionados al skate, las cosas no van a funcionar.

La red social te ofrece sofisticadas opciones para personalizar a tu público con archivos de clientes, llevar a cabo un remarketing efectivo o dirigir acciones específicas a los usuarios que han interactuado con algún contenido. Se trata de recursos que, bien utilizados, pueden rentabilizar al máximo tus campañas y captar todo el tráfico cualificado posible.

Para completar el cuadro, Facebook te ayuda a buscar un público similar (Lookalike Audience) al que ya tienes, aumentando tu audiencia con personas que quizá puedan convertirse en compradores.

Influencers: difusión y confianza

Te decíamos antes que tu marca debe estar allí donde suelen ir tus posibles clientes. Y los influencers tienen mucho que decir en eso. Porque, al fin y al cabo, se trata de personas con peso y credibilidad en un sector concreto, ya sea el de la moda, la cocina o los pianos.

La visibilidad que un influencer bien escogido puede dar a tu marca es notable, como lo es la confianza que puede generar en ella. A través de esa persona, llegarás a tu target de una forma más natural y la posición de tu negocio en el mercado ganará en solidez.

Recuerda: el marketing que funciona ya no es intrusivo ni molesto. No debes ir a llamar a un montón de puertas, sino abrir la tuya y ponérselo muy fácil a quienes necesiten aquello que tú ofreces. Así de sencillo y así de complicado.